La conexión entre el pasado y el presente, lo real y emocional
Las obras de Soledad cuentan de vivencias e historias que habitan en su memoria y necesitan ser contadas.
Soledad se acerca al mundo del arte desde la infancia, acompañando a su padre en el negocio familiar de antigüedades y restauración de muebles. En ese entorno se enamora de la capacidad de los objetos para contar historias y trasmitir emociones.
Su propuesta pictórica explora la conexión entre la naturaleza, la figura viva y el mundo interior, valiéndose del color, la textura y la variedad de soportes.
Colores y pinceladas expresivas, transparencias, admiración por movimientos pictóricos y artistas consagrados, soportes con historia, mil imágenes en su memoria, todo desborda de su cabeza al comenzar una obra. Proceso que al ir trabajando, depeja un sentido y hace realidad una imagen clara y directa.
Apuesta por una paleta lumínica y fresca, con alta presencia de primarios y secundarios puros. El uso de colores planos e iluminaciones directas, busca generar alto contraste sin saturar la materia.
Las composiciones las organiza basadas en geometría o esquemas radiales y diagonales que guían la mirada. Destaca la integración del soporte como elemento compositivo activo que delimita y encuadra el espacio pictórico. La línea se libera para dar paso al gesto, el gesto cuenta historias, y las historias emocionan.